Mi vida en ese maravilloso parque llamado Sant Pere

Solo tengo bonitos recuerdos de ese parque en el que mi hermana y yo pasábamos horas y horas muertas los sábados por la mañana. A las 9 h empezaba nuestra jornada festiva, desayunábamos, corriendo nos ponías el chándal y nos íbamos a disfrutar del sábado con nuestro padre.

Primero patinábamos por aquella maravillosa explanada, nuestras piernas todavía tienen numerosos heridas, lesiones de guerra de lo que acontecía en aquel parque. Nuestros muslos no eran lo suficiente largos para recorrer ese trozo asfaltado.

Continuábamos con la subida y bajado de los toboganes y columpios. Más de una leche nos hemos pegado en aquellos lugares. Veíamos las escaleras del tobogán como una escalera que te llevaba al grandísimo paraíso.
Y para concluir la jornada, mi madre venía a por nosotras al parque. Ella siempre llevaba unos trocitos de pan para darle de comer a los peces que estaban en el tanque. Jugábamos a encontrar cuál de ellos era el más grande, el más bonito o el bebé que la semana anterior era muy muy pequeño.

Cuántas horas he vivido en ese parque. Veía todo aquello que lo conformaba como algo fuera de lo normal, inalcanzable. Que si ibas a cualquier otro parque de mi ciudad no lo encontrarías. Era feliz y los niños que allí estaban también.

No ocurría lo mismo por las noches. A pesar de estar abierto, JAMÁS he caminado por dentro del parque cuando había oscurecido. No pasaba por el lado de las vallas porque tenía miedo de que alguien me asustara desde dentro.
¡Qué diferente era ese parque por la mañana y por la noche! Cuando era de día me trasmitía una felicidad increíble y por la noche, pánico.

¿Saben de qué parque les hablo? El parque más mediático de nuestra ciudad en el último mes, el Parque Sant Pere.
El Ayuntamiento de Gandia quiere remodelarlo y nuestra ciudad se pone las manos en la cabeza. Disculpen, señores vecinos, pero una joven que ha vivido 24 años cerca de dicho parque sigue teniendo pánico de entrar allí por la noche. Algo falla. No quieren quitar las vallas y tampoco las dunas. Pero sí que quieren más actividades.
La seguridad no se gana con mayor iluminación ni tampoco con cerrar las puertas del parque. A mí me pagaran 100€ y continuaría sin cruzar ese parque cuando ha oscurecido.

Ojalá en temas más importantes los vecinos de Gandia diéramos la cara y lucháramos más por lo que realmente queremos.

Mi vida en ese maravilloso parque llamado Sant Pere

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