Juntas somos imparables

Hermanas, primo y nuestro perro Elvis en la Playa de Daimús/ Archivo

Hermanas, primo y nuestro perro Elvis en la Playa de Daimús/ Archivo

Cuando una persona nace jamás elige en que familia va a pasar el resto de su vida. Es cuestión de suerte. En tu primer día, todos los miembros de esa nueva familia lloran de alegría al verte por primera vez la carita. Con el paso de los días, miran detenidamente cada uno de tus movimientos, aplauden los logros y te enseñan a levantarte cuando has caído.

Cada uno de nosotros se ha formado como persona gracias a la insistencia de la familia, a las reflexiones, enfados, robos de sonrisas…  Pero sobre todo al cariño de unas personas que hacen mucho, esperando nada a cambio.
Los padres son las personas que se dedican a educar, a guiar por esta difícil y a veces injusta vida. Pero el papel de los hermanos es diferente. Ellos, al conocerte, reciben la mayor de las alegrías; con los días, comienzan a quererte. Te cogen la mano para llevarte a los lugares más maravillosos que puedas conocer, la Playa de Daimús, el parque Sant Pere o simplemente, el casal de tu comisión. Los hermanos te presentan a sus amigos como la hermana más insoportable del mundo, pero en el fondo saben que sin ti, su vida no tendría el mismo sentido. Son pequeñas mentiras que nunca pensaron, pero su cabeza les obligaba a decirlo.
Los hermanos son los mejores compañeros de viajes, igual te hacen la maleta que te la deshacen. Meten todas sus cosas en la tuya, como dejan espacio en su maleta para que tú la rellenes.
Te muestran desde una bonita perspectiva, la vida de los mayores. Te explican cada uno de los detalles necesarios para que comprendas cómo debes comportarte ante las situaciones más complicadas que te depara la vida. Ellos nunca soltarán tu mano, salvo que tú lo supliques. Pero si alguna vez lo haces, recuerda que ellos estarán ahí, un paso hacia atrás por si las fuerzas flaquean y necesitas un empujón en el último instante.
Llegará el momento en el que vuestra edad ya no tendrá diferencia ni de tiempo ni de espacio. Que los hermanos dejarán de serlo para convertirse en amigos además de hermanos. Que vuestras vidas volarán hacia un mismo destino, y por muchas piedras que os encontréis en el camino, vuestras manos nunca se separarán.
Hoy doy gracias a mis padres por dejarme compartir la vida con mi hermana, Gely Moragues. Una vida repleta de alegrías, sonrisas, buenos momentos y por supuesto, duros trances. Pero de todo ello hemos aprendido que aunque la situación sea grave, juntas somos imparables.
Por muchos 30 años más a tu lado, pollo.
Juntas somos imparables

8 Comentarios

  1. Hola María! me ha encantado tu entrada, pero no me parece bien q no hagas referencia a Elvis en el pie de foto de la publicación. Un saludo y sigue así!

  2. m’encanta!!! molt xulo Maria. A mi amb la meua germana hem passa el mateix…de menuda era una cansina, i ara…tots els dies necesitem saber una d l’altra.
    un beset!!

  3. Me ha encantado tu artículo. En la playa de Daimús hemos pasado muy buenos momentos, sobre todo en la adolescencia. Después de esos buenos momentos vinieron los malos, muy malos, y luego de nuevo la calma. Espero que te quedes con esos buenos momentos y que los malos te sirvan únicamente para aprender de ellos. También espero que, de entre esa gente que te hizo pasar esos malos momentos, entiendas que no todos fueron partícipes, aunque en aquel momento lo fácil fuera meterlos a todos en el mismo saco.
    Un saludo

    • Hola Anónimo. Gracias por tu comentario. Siempre he pensado que lo que no te mata te hace más fuerte y así ha sido. Te agradecería que si tienes interés de hablar de este tema, me mandes un correo electrónico, mi dirección es marietakiri@hotmail.com
      Como podrás comprobar ese asunto ya lo tengo más que superado pero siempre agradezco que las personas muestren su verdadera cara y se arrepientan de sus errores, es una buena manera de no volverlos a repetir.
      Gracias por comentar y te esperamos más veces en Todosdecimospatata.

      Un saludo cordial.

  4. Anónimo. Crec que a tots els germans ens passa el mateix… Quan eres menut no vols ni vore’l i ara, ja majorets, necessitem saber u de l’altre tots els dies. Grácies pel comentari. Una abraçada i t’esperem més vegades en Todosdecimospatata

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