Dentro de ese sobre estaban mis ilusiones, mis ideas y el futuro de una nación

Todas las elecciones tienen un factor común la victoria de una o ambos partidos políticos. Pero en los últimos comicios nada ha tenido que ver. Las agrupaciones se han empeñado en destronar el bipartidismo, salvo PP y PSOE que se aferraban en el reflote de un Titanic más que hundido. Pero ni unos ni otros han salido victoriosos del plebiscito, aunque ellos se empeñen en hacer valoraciones positivas que les aseguren 4 años más en la presidencia de sus partidos.

Ayer, 20 de diciembre, los españoles decidimos qué futuro queríamos. Hoy 21 de este mismo mes, la incertidumbre nos corroe y la inseguridad nos aturde. No analizaré los datos de las elecciones en sí, sino una cifra que considero importante. 9 millones 280 mil españoles no acudieron a la cita, a algunos no les interesaría el futuro de su país, otros se vieron perjudicados por el voto a distancia y otros, simplemente, no pudieron ejercer su derecho al voto. Es cuanto menos alarmante este dato. En la situación económica y social, ¿quién se puede quedar en casa y no manifestar su intención de renovación o continuidad de un gobierno? De verdad que no se puede entender. Y lo que me parece más llamativo es que los políticos no hayan exigido y pedido a los españoles que salieran a la calle. Sus esfuerzos solo se centraban en ganar, no en mejorar la democracia. Lamentable. Así nos ha ido…Y así nos seguirá yendo.

Tras el escrutinio todos eran vencedores, salvo Alberto Garzón, el que comenzaba su discurso exponiendo que no habían conseguido sus objetivos pero agradeciendo el apoyo de todos los españoles que perdieron 10 minutos de su vida en acudir a las urnas y depositar una papela con el nombre su partido. Señores políticos del PP, PSOE, Podemos-Compromís y Ciudadanos aprendan, que todavía hay Secretarios Generales con un poco de humildad. Esto es lo que necesita nuestro país.

Tal vez, muchas personas no hayan aprendido nada de estas elecciones. En cambio, yo me quedo con la necesidad de dialogo, de compromiso y sobretodo de esfuerzo por parte de todos los políticos para devolver a los españoles lo que nos merecemos, honradez.

Y por mi parte, ayer apoyé a una fuerza política con la esperanza de que sus componentes construyeran un mundo mejor. En el que mis sobrinos, hijos y nietos no tuvieran que emigrar como yo lo hice, aposté por una España en la que los jóvenes tuvieran oportunidades y en los que los mayores disfrutaran del bienestar. Voté con la cabeza, esta vez dejé el corazón y me guié por lo que realmente considero importante. Por primera vez voté con 2 de mis sobrinos y tanto mi hermana como yo les explicamos que estábamos eligiendo al presidente. Ellos, obviamente, solo querían tirar el sobre en aquella caja transparente. Pero sin ninguna duda, tanto Rubén como Héctor no sabían que dentro de ese sobre estaban mis ilusiones, mis ideas y sobretodo el futuro de una nación. Tanto escrito en un pequeño papel…

Ahora solo nos queda esperar y que los pactos o próximas elecciones consigan que los sueños de tantos españoles sean alcanzables.

Dentro de ese sobre estaban mis ilusiones, mis ideas y el futuro de una nación