Las redes sociales y los políticos, enemigos íntimos

Mi propósito de esta semana era dejar de hablar de política tanto a nivel local como nacional, mi estado psicológico me lo agradecerá, pensaba. Pero prefiero ‘vomitar’ mi opinión que tener una úlcera en el estómago.

Me especialicé durante meses en ‘social media’, cursos intensivos en Urbalab (totalmente recomendable, gratuito y en Gandia). Tutoriales vía internet, horas de lectura de blogs interesantísimos sobre marketing político… Y después debo padecer viendo las redes sociales de ciertos políticos.

Esta semana ha sido noticia que el concejal de cultura de Madrid enviaba tweets hace unos años haciendo apología a la violencia, mofándose de víctimas del terrorismo y lo que es peor intentando convencer a sus followers de sus ideas radicales y repugnantes.

La verdad es que no me extraña, las redes sociales son un reflejo de lo que tú quieres vender al resto de la sociedad. Guillermo Zapata, desde el anonimato social y como un ciudadano más, apostó por una visión revolucionaria de su persona. Y ahora años después, siendo concejal queda como lo que es… (Os dejo que penséis por mí)

Seguramente en ningún momento creyó que estos tweets saldrían a la luz, que toda España estaría hablando durante una semana de sus opiniones radicales y con poco fundamento. Pero ha sido así, todos hemos podido leer sus comentarios y criticarlos, aunque hay algunos que todavía tienen las santas narices de justificarlo.

Puedo entender, como ciudadana de este mundo, que cualquier persona en un momento de calentón puede escribir barbaridades en una red social. Es un error pero  todos cometemos. Pero jamás una persona pacífica y entregada en una causa de cambio, hace este tipo de afirmaciones espeluznantes y ofensivas.  No te puedes escudar en el anonimato, no has de afirmar que eso eran opiniones de un joven revolucionario…

Que les pregunten a los padres de Marta del Castillo que les han parecido estos comentarios o a los familiares de personas asesinadas por ETA. Y después que alguien tenga las santas narices de decirme que este hombre va a luchar contra los desahucios, la pobreza infantil o por la cultura de Madrid. No me lo creo. Si alguien no es capaz de respetar a las personas es que no tiene valores. Claro y sencillo.

Siempre me he considerado una persona luchadora y con unos ideales bastantes claros. He afirmado desde que tengo uso de razón que quiero un mundo sin fronteras, donde todos los ciudadanos tengamos las mismas oportunidades y los mismos  derechos. Pero jamás insultaré y menospreciaré a todos los políticos que no hacen posible mis ideales. Y  muchísimo menos me jartaré de las víctimas de atentados terroristas. Por ahí no paso. Ante todo están las personas, la vida de ellas, el sufrimiento de sus familiares y amigos, y cómo no, la ausencia de un ser querido.

Tal vez arreglar el mundo no depende de lo que escriba un político en las redes sociales pero sí es un reflejo de su personalidad y en momentos de cabreo, de su lado más oscuro.

Señores políticos, aunque algunos de ustedes no se merecen ni el ‘señor’, aprendan que Facebook y Twitter no son un diario personal donde verter toda su mierda, a veces les puede salpicar.

Las redes sociales y los políticos, enemigos íntimos

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